Transporte benévolo

Doctrina Nacional

Jurisprudencia Nacional

"Dado que el automotor que transporta benévolamente a personas puede ser conceptualizado, como todo automotor, como "cosa riesgosa", cabe atribuir a su dueño o guardián la responsabilidad objetiva por los daños causados por éste, prevista en el artículo 1113 del código civil. Por tanto, al transportado gratuitamente o a sus herederos les bastará probar: el transporte, el hecho dañoso y la relación causal entre el vehículo y el daño, con prescindencia de la culpa o negligencia que pudiera, o no, corresponder al conductor, ya que lo único que puede enervar esta responsabilidad es la culpa de la víctima o la de un tercero del cual no se debe responder".

"Debe tenerse presente que la configuración del transportador benévolo no permite en la especie soslayar la responsabilidad del conductor, frente a los claros vestigios que comprometen su culpabilidad en el evento. Por lo tanto, aun admitiendo que la víctima del accidente emprendiera el viaje no por motivos de trabajo, sino para acompañar al conductor a la inauguración de un local de diversiones, no enerva la responsabilidad de este último en la producción del hecho dañoso en el que ambos perdieron la vida".
"Sea que el accidente se haya producido por imprudencia del conductor del vehículo o por una falla mecánica del automotor o, finalmente, por la concurrencia de ambos factores, la empresa demandada responde frente a las personas transportadas gratuitamente en el rodado que se hallaba fuera de servicio, en virtud de lo establecido por el artículo 1113, párrafos 1 y 3, in fine del Código Civil (en el caso, se estableció que habría mediado autorización para ese uso del rodado)".

"En el supuesto de que durante un transporte benévolo el pasajero haya sufrido daños a causa de la imprudencia del conductor, este no puede pretender morigerar su responsabilidad basándose en la participación culposa de la víctima, por el hecho de que habría aceptado ser transportada; por cuanto, el pasajero pudo haber aceptado los riesgos propios de todo transporte, pero nunca los riesgos excepcionales de una conducta culpable, negligente o temeraria".

"La responsabilidad por el transporte no emerge del contrato, sino que halla fuente en la obligación legal, establecida por los arts. 1109 y 1113 del código civil, de asegurar a quien es transportado, de serlo sin riesgo para su persona. Por ende, dado que el solo hecho del transporte hace nacer esta obligación de indemnidad, siendo indiferente la causa por el que el mismo se efectúa; cabe concluir que, habiéndose establecido la culpa del conductor, surge nítida la responsabilidad del dueño del vehículo con respecto a quienes fueron transportados benévolamente, a menos que se pruebe que el automotor ha sido usado contra la voluntad de su propietario".

"En el transporte benévolo, el transportista no está constreñido a responder por la frustración de un resultado asegurado, como ocurre en el contrato de transporte. Para comprometer la responsabilidad extracontractual se requiere que la demostración de que aquél ha incurrido en una conducta antijurídica, que ha obrado con culpa o dolo (Bustamante Alsina, J.,)".

"En el transporte benévolo no se puede invocar como factor de atribución el vicio o riesgo de la cosa". 

"Lesiones sufridas por el transportado. Ante la ausencia de colocación del cinturón de seguridad: Concausa en la producción de los daños. Culpa concurrente entre el conductor y el viajero".

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Jurisprudencia Provincial (pág. 10)

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