Daño moral

Cuantificación de daños

Doctrina nacional

Jurisprudencia Nacional

Doctrina y Jurisprudencia Provincial

"La índole y la entidad de la lesión y las circunstancias atinentes a la víctima pueden servir para inducir la existencia y magnitud del daño moral. En consecuencia, cuando decimos que el daño moral no requiere acreditación, estamos aludiendo a la imposibilidad de prueba directa, y dando eficacia probatoria a las presunciones (medio de prueba indirecto) que emergen de determinadas situaciones, acorde con las reglas de la experiencia, puesto que los indicios extrínsecos constituyen una segura senda de aproximación al dolor sufrido. En el caso, el a quo no pudo haber hecho jugar presunción alguna para dar por acreditado el daño moral en los menores de autos, en la medida en que no estaba probado el hecho indicador o premisa menor (lesiones y/o consecuencias físicas o psicológicas argüidas al demandar) que le permitiera sacar una conclusión deductiva".

"Si al tarifar el dolor moral se tiene en cuenta el menoscabo espiritual y psicológico que provocara en el sujeto la quiebra o alteración de su integridad física y al indemnizar el daño material se presta atención a las consecuencias que tal quiebra proyecta sobre su vida de relación toda, no será menester ir a la búsqueda de una compensación diferenciada (artículos 1068, y 1086 Cód. Civil)".

"El daño moral reviste naturaleza resarcitoria persiguiendo la reparación de los padecimientos anímicos y espirituales sufridos en ocasión de un determinado acontecimiento no pudiéndose considerar identificable con el daño psíquico o psicológico. Como daño inferido a la persona ha de apreciarse en lo que representa como alteración de la salud, no limitada al aspecto físico".

"No corresponde indemnizar el daño moral si no se ha demostrado que se han sufrido perjuicios de carácter extrapatrimonial suficientes para justificar el reclamo, sin que sea óbice a ello la circunstancia que la única prueba aportada para justificarlo sea la testimonial pues, como lo ha sostenido esta Sala, no es requisito de admisibilidad de la pretensión del daño moral la producción de algún medio probatorio específico -tal vez la prueba pericial psiquiátrica o psicológica como pareciera indicar el sentenciante de origen- ya que ello no viene impuesto por ninguna norma legal (artículo 375 Código Procesal y artículo 1078 Cód. Civil)". 

"Respecto al daño moral que las innegables y dolorosas proyecciones que en el ánimo se suscitan por la muerte de un hermano chocan, infructuosamente, con la rotunda negativa de nuestro derecho positivo. Producida la muerte de la víctima únicamente tendrán legitimación para reclamar el daño moral los herederos forzosos, pues así surge de la clara redacción del art. 1078 del Código Civil".

"Los hermanos de la víctima, no son herederos forzosos, por ello carecen del beneficio del daño presunto y por tanto deben demostrar que la muerte de su hermana les ocasionó un perjuicio concreto y actual como si hubieran vivido en casa de ella y a costa suya para tener derecho a percibir la indemnización por ese rubro (conf. artículo 1079 del Código Civil)". 

"Cuando al abordar la tarifación del daño moral y del menoscabo a la aptitud vital se pondera -como en el caso- el agravio espiritual y psicológico que la contaminación ambiental provocara en los actores, así como los angostamientos y limitaciones patrimoniales que ella proyecta o ha de proyectar en su actividad laboral y en su vida de relación toda, no es procedente una indemnización independiente por daño psíquico, por cuanto, sin perjuicio de reconocer la diferencia conceptual del daño psíquico, ello significaría incurrir en una injusta doble indemnización".

"Nada impide que habiéndose reclamado el daño moral y el daño psicológico en forma separada -artículo 330 C.P.C.C.- se cuantifique este último también separadamente para una mejor determinación montal, pero no como daño independiente. Si se lo enfoca como daño extrapatrimonial -como lo ha hecho la parte actora en la demanda- como una modificación disvaliosa del espíritu, cabe el resarcimiento a título de daño moral. No se trata de un "tertius genus" ni su admisión implica una doble imposición al responsable por la misma causa".

"El daño moral, se encuentra tipificado por los dolores, angustias y padecimientos soportados por la lesiones sufridas, peligro corrido por la intervención quirúrgica y posoperatorio, internación en terapia intensiva, sometimiento a tratamiento psicológico, etc.".

"Cuando la lesión estética, en virtud de su ubicación o extensión, altera la armonía del aspecto habitual que tenía la persona antes del hecho corresponde tratarla como un tercer género independiente cuando así se lo solicita, ya que en definitiva se encuadraría dentro de las previsiones del daño directo (a la persona o a sus derechos o facultades) que efectúa el artículo 1068 del Código Civil; debiendo despejarse para fijar su cuantía toda incidencia de orden psicológico, moral o laboral pues si bien el perjuicio es material o patrimonial, se presenta en forma autónoma al daño extrapatrimonial y a la incapacidad sobreviniente. El daño estético es independiente del daño moral, al que se acumula sin confundirse, justificándose la reparación en los términos del artículo 1086 Cód. Civ.".

"Si bien en principio, las indemnizaciones por daño moral y daño psíquico responden a un interés jurídico diferente, debiendo tratárselos generalmente en forma diferente, cuando -como en el caso-, existe una evidente vinculación entre los conceptos en cuestión, pues el perjuicio psicológico es consecuencia de la profunda afección sentimental y emotiva sufrida a raíz de la muerte de un hijo, es válido establecer un monto único de reparación de ambos perjuicios (en el caso se fijo una suma de $70.000 para la madre y 75.000 para el padre, a la fecha de la sentencia de segunda instancia)".

"A los efectos de mensurar el costo de un posible tratamiento psicoterapéutico, de la víctima de un accidente de tránsito, no pueden obviarse las características propias que presenta la misma -en el caso, una estructura neurótica con rasgos obsesivos-, no imputables al responsable del accidente y que seguramente guarda relación con el tiempo de asistencia psicológica aconsejada, ya que no parece posible tratar un trastorno por estrés postraumático, con prescindencia de la personalidad de base del paciente".

"No procede hacer lugar a la indemnización del daño moral ocasionado a las hijas menores de la víctima de un accidente de tránsito en tanto el Código Civil, artículo 1078, admite la procedencia del daño moral respecto de los damnificados directos, que no son las menores, ni aun la que como consecuencia de las lesiones sufridas por la victima embarazada, debió nacer por cesárea pues no pudo probarse que ello resulte mas traumático para la recién nacida; máxime considerando que la perito en psicóloga estimó que las menores eran demasiado pequeñas (recién nacida y un año y medio), para ser sometidas a un control, por lo que no puede afirmarse que hayan existido alteraciones anímicas en las niñas que justifiquen la concesión de la indemnización".

"No procede integrar en un mismo rubro el daño moral y el daño psicológico atento a la diferencia existente entre ellos, puesto que el daño moral afecta los sentimientos en cuanto al dolor que experimenta la víctima o los familiares de esta como consecuencia de un agravio; mientras que el daño psíquico es susceptible de ser apreciado científicamente por sus síntomas que se exteriorizan mediante diferentes formas, pero que evidencian siempre una situación traumática". 

"Resulta improcedente considerar al  daño psíquico como autónomo del daño moral, con el efecto de fijar dos indemnizaciones diferenciadas. El daño moral comprende y alcanza al producido por las afecciones psicológicas patológicas sufridas por la víctima -en el caso- de un accidente de tránsito".

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