Código Civil y Comercial

Sucesiones

Doctrina Nacional

Art. 2277.- Apertura de la sucesión. La muerte real o presunta de una persona causa la apertura de su sucesión y la transmisión de su herencia a las personas llamadas a sucederle por el testamento o por la ley. Si el testamento dispone sólo parcialmente de los bienes, el resto de la herencia se defiere por la ley.
La herencia comprende todos los derechos y obligaciones del causante que no se extinguen por su fallecimiento.

Art. 2278.- Heredero y legatario. Concepto. Se denomina heredero a la persona a quien se transmite la universalidad o una parte indivisa de la herencia; legatario, al que recibe un bien particular o un conjunto de ellos.

Art. 2279.- Personas que pueden suceder. Pueden suceder al causante:

a. las personas humanas existentes al momento de su muerte;
b. las concebidas en ese momento que nazcan con vida;
c. las nacidas después de su muerte mediante técnicas de reproducción humana asistida, con los requisitos previstos en el artículo 561;
d. las personas jurídicas existentes al tiempo de su muerte y las fundaciones creadas por su testamento.

Art. 2280.- Situación de los herederos. Desde la muerte del causante, los herederos tienen todos los derechos y acciones de aquél de manera indivisa, con excepción de los que no son transmisibles por sucesión, y continúan en la posesión de lo que el causante era poseedor.
Si están instituidos bajo condición suspensiva, están en esa situación a partir del cumplimiento de la condición, sin perjuicio de las medidas conservatorias que corresponden.
En principio, responden por las deudas del causante con los bienes que reciben, o con su valor en caso de haber sido enajenados.

Código Civil derogado
De las sucesiones
Doctrina y Mercosur
Fuero de atracción
Doctrina Nacional
Doctrina Nacional

Art. 3279. La sucesión es la transmisión de los derechos activos y pasivos que componen la herencia de una persona muerta, a la persona que sobrevive, a la cual la ley o el testador llama para recibirla. El llamado a recibir la sucesión se llama heredero en este Código.

Nota al 3279: "Chabot, sobre el art. 718, nº 1 - L. 62,Tít. 17, Lib. 50, Digesto. - Proemio, y L. 8, Tít. 33, Part. 7ª - Cód. Francés, artículo 718 - Napolitano, 638 - Austríaco, 536 - de Luisiana, artículo 867 - Herencia y sucesión son sinónimos en el derecho. - La L. 1,Tít. 3, Part. 6ª, da una sucinta definición del derecho de sucesión.
Decimos en el artículo que componen la herencia y no que pertenecen al difunto, como regularmente se define la herencia, porque entra estos últimos hay algunos derechos que salen de su patrimonio por efecto mismo de la muerte, como el usufructo, la renta vitalicia, etc.".

Art. 3280. La sucesión se llama legítima, cuando sólo es deferida por la ley, y testamentaria cuando lo es por voluntad del hombre manifestada en testamento válido. Puede también deferirse la herencia de una misma persona, por voluntad del hombre en una parte, y en otra por disposición de la ley.

Nota al 3280: "Proemio y L. 3,Tít. 13, Part. 6ª. No hay, pues, sucesión universal por contratos. Es permitido a los cónyuges en las convenciones nupciales hacerse algunas ventajas, pero nunca contratar su sucesión. La segunda parte del artículo es contraria a la máxima romana que no se puede morir parte testado parte intestado (*), adoptada por la L. 14,Tít. 3, Part. 6ª".  

Comentario: (*) Véase la L. 7,Tít. 17, Lib. 50, Digesto. M. T. Cicerón, en "De inventione", donde dice: "Unius enim pecuniae plures, dissimilibus de causis, heredes esse non possunt; nec unquam factum est, ut ejusdem pecuniae alius testamento, alius lege heres esset", Lib. II, n° XXI.

Art. 3281. La sucesión a título universal es la que tiene por objeto un todo ideal, sin consideración a su contenido especial, ni a los objetos de esos derechos.

Nota al 3281: "Savigny, Derecho Romano, tomo VIII, § 375. Si la sucesión a título universal abraza los derechos particulares contenidos en el conjunto de los bienes no es sino como integrante del conjunto que forma el objeto propio de la sucesión. La sucesión universal puede también no abrazar la totalidad, sino una porción determinada de los bienes, porque esta porción tiene por base necesaria el conjunto total, como la fracción a la unidad".

Art. 3282. La sucesión o el derecho hereditario, se abre tanto en las sucesiones legítimas como en las testamentarias, desde la muerte del autor de la sucesión, o por la presunción de muerte en los casos prescriptos por la ley.

Nota al 3282: "La muerte, la apertura y la transmisión de la herencia se causan en el mismo instante. No hay entre ellas el menor intervalo de tiempo; son indivisibles. - Chabot, sobre el artículo 725 n° 2.- Cód. Francés, artículo 718 - Holandés, 877 - Napolitano, 638. - El Derecho Romano dice lo contrario Nondum enim adita haereditas personae vicem sustinet, non heredis futuri, sed defuncti. Instituta Lib. 2, Tít. 14 § 2". 

Comentario: Goyena cita, además, L. 54,Tít. 2, Lib. 29, Digesto - LL. 138 y 193,Tít. 17, Lib. 50, Digesto.  

Art. 3283. El derecho de sucesión al patrimonio del difunto, es regido por el derecho local del domicilio que el difunto tenía a su muerte, sean los sucesores nacionales o extranjeros.

Nota al 3283: "Savigny, Derecho Romano, tomo VIII, §§ 375 y 376. El patrimonio considerado como unidad es un objeto ideal, de un contenido indeterminado. Puede componerse de propiedades, de derecho a cosas particulares, a créditos y deudas que tienen una existencia invisible. El patrimonio no está fijo en un lugar y no se le podría asignar el locus rei sitae. Considerar como tal el lugar en que está situada la mayor parte de los bienes, sería una idea arbitraria, pues que ella no tiene nada de preciso, y también porque la parte menor de los bienes, merece tanta consideración como la parte mayor. Si abandonamos el domicilio, no nos queda sino colocar el derecho a la sucesión donde se encuentre cada uno de los bienes que lo componen. Pero cuando esos bienes están diseminados en lugares diferentes, tendríamos que admitir muchas sucesiones independientes las unas de las otras. Puede llamarse una excepción a este principio general, lo que está dispuesto respecto a la transmisión de los bienes raíces que forman una parte del territorio del Estado, y cuyo título debe siempre ser transferido en conformidad a las leyes de la República, artículo 10 de este Código.

"Respecto a las sucesiones ab intestato hay una consideración especial. Reposan sobre la voluntad presunta del difunto, no porque esa voluntad pueda considerarse como un hecho cierto respecto a una persona determinada, sino porque cada ley positiva, cada código, adopta la presunción general que le parece más apropiada a la naturaleza de las relaciones de familia. Se concibe fácilmente que esa presunción varíe según las diversas legislaciones, pero no que en un caso dado, se presuma que el difunto ha podido tener voluntad diferente para las diversas partes de sus bienes, y que haya querido otro heredero para su casa, que para sus dominios rurales, o para su dinero, cuando no ha hecho una declaración expresa por testamento.

"Cuando dicen los códigos que la sucesión se abre en el domicilio del difunto, importa decir, que la jurisdicción sobre la sucesión está en el último domicilio del difunto, y que la rigen las leyes locales de ese domicilio". (*)

Comentario: (*) El Cód. de Chile, en su artículo 955, dice: "La sucesión en los bienes de una persona se abre al momento de su muerte en su último domicilio; salvos los casos expresamente exceptuados. La sucesión se regla por la ley del domicilio en que se abre; salvas las excepciones legales", y ésta, es una excepción al artículo 16, de dicho Código.

El Código Civil Español, dispone en su artículo 9: "La ley personal correspondiente a las personas físicas es la determinada por su nacionalidad. Dicha ley regirá la capacidad y el estado civil, los derechos y deberes de familia y la sucesión por causa de muerte.
El cambio de ley personal no afectará a la mayoría de edad adquirida de conformidad con la ley personal anterior".

La Ley Orgánica del Poder Judicial Español, dispone en su articulo 22, "En el orden civil, los juzgados y tribunales españoles serán competentes: ....3....en materia de sucesiones, cuando el causante haya tenido su último domicilio en territorio español o posea bienes inmuebles en España”.

Art. 3284. La jurisdicción sobre la sucesión corresponde a los jueces del lugar del último domicilio del difunto (*). Ante los jueces de ese lugar deben entablarse:

1º Las demandas concernientes a los bienes hereditarios, hasta la partición inclusive, cuando son interpuestas por algunos de los sucesores universales contra sus coherederos;
2º Las demandas relativas a las garantías de los lotes entre los copartícipes, y las que tiendan a la reforma o nulidad de la partición;
3º Las demandas relativas a la ejecución de las disposiciones del testador, aunque sean a título particular, como sobre la entrega de los legados;
4º Las acciones personales de los acreedores del difunto, antes de la división de la herencia.

Nota al 3284: "Cód. Francés, artículo 822 - Savigny, lugar citado - Demante, tomo III, n° 154 bis. - Chabot, Success., sobre el artículo 822, n°s. 1 y 2 (**) - Vazeille, Success, sobre el artículo 822, n° 3 - Zachariae, § 351 - Demolombe, tomo XV, n° 629 - Aubry y Rau, §§ 590 y 624. En los Títs. 14 y 15, Partida 6ª, se habla del juez ante quien se pida la partición, pero sin expresar cuál ha de ser.

"N° 4°. Decimos las acciones personales, porque las acciones reales deben dirigirse ante el juez del lugar donde están situados los bienes. Así, la demanda de reivindicación, la acción hipotecaria respecto de un inmueble dependiente de la sucesión, deben entablarse ante el juez del lugar en que se halla el inmueble. Zachariae, § citado, nota 8 - Duranton. tomo VII, n° 138 - Chabot, sobre el art. 822, n° 4. - Decimos también antes de la división de la herencia, pues si los herederos, procediendo a la división de la herencia, han dejado indivisos algunos inmuebles, la acción ulterior para la división o licitación de estos inmuebles no será ya de la competencia de los jueces del lugar en que la sucesión se abrió. Ya no es el caso de la división de la herencia, sino de la división de una cosa común. - Vazeille, Success, n° 7 - Duranton. tomo VII, n° 137 - Toullier, tomo IV, n° 413".

Comentario: (*) Es el mismo principio del artículo 90 inc. 7°. Entendemos que, los arts. 90 inc. 7° y 3284, se diferencian del artículo 10 y del art. 3283, del Cód. Civil, en que mientras, éstos, se refieren a la ley aplicable, los anteriores, aluden al fuero, o jurisdicción, competente. Vélez, al final de la nota al art. 3283, afirma: "...Cuando dicen los códigos que la sucesión se abre en el domicilio del difunto, importa decir, que la jurisdicción sobre la sucesión está en el último domicilio del difunto, y que la rigen las leyes locales de ese domicilio", con lo que diferencia la jurisdicción, de la ley aplicable. De todos modos, la excepción del artículo 10, en cuanto a los inmuebles sitos en nuestro país, lo sería, tembién, respecto a la jurisdicción. De lo que Vélez pareciera desdecirse, en la nota al artículo 3598, al referirse a la legítima.

Por el Convenio de la Haya, firmado, pero no ratificado por Argentina, se reniega del principio del artículo 10, del Cód. Civil.

El Tratado de Montevideo, Título XII, De las sucesiones (véase aquí doctrina al respecto), sólo se refiere a la ley aplicable, que será:

Art. 44.- La ley del lugar de la situación de los bienes hereditarios, al tiempo de la muerte de la persona de cuya sucesión se trate, rige la forma del testamento.
Esto no obstante, el testamento otorgado por acto público en cualquiera de los Estados contratantes será admitido en todos los demás.

Art. 45.- La misma ley de la situación rige:

La capacidad de la persona para testar;
La del heredero o legatario para suceder;
La validez y efectos del testamento;
Los títulos y derechos hereditarios de los parientes y del cónyuge supérstite;
La existencia y proporción de las legítimas;
La existencia y monto de los bienes reservables;
En suma, todo lo relativo a la sucesión legítima o testamentaria.

(**) Vélez cita a Chabot, artículo 822, a secas, pero cuando cita a Vazeille, artículo 822, n° 3, agrega n°s.1 y 2, que corresponden a Chabot, según Demolombe, quién cita, además, a Denis Le Brun, en Lib. IV, cap. 1, n° 47.

Jurisprudencia Nacional:

"La acción resultante de la ejecución de un mutuo con garantía hipotecaria se encuentra sujeta el fuero de atracción previsto en el inc. 4 del artículo 3284 del Cód. Civil, el que está fundado en razones de orden público que exigen que sea un solo juez el que intervenga en todas las cuestiones atinentes a un patrimonio que se ha de recaudar, liquidar, transmitir bajo su dirección. Es que la ejecución hipotecaria es una acción personal -en cuanto lo que con ella se persigue es el cobro de un crédito- que resulta atraída por el sucesorio, toda vez que es el mutuo y no la garantía real que es lo accesorio, lo que determina la competencia".

"Si la deuda reclamada se origina con anterioridad al fallecimiento del titular del bien, la demanda debe quedar radicada ante el tribunal del sucesorio, toda vez que el juicio sucesorio atrae las acciones personales emergentes de las obligaciones contraídas en vida por el causante".

"De conformidad con lo normado por el artículo 521 del CPCC, cabe admitir que la demandada por cancelación de hipoteca intente el cobro de la deuda que garantiza la hipoteca por vía reconvencional pues en el caso existe una pretensión que deriva de la misma relación jurídica que da sustento a la demanda en los términos del artículo 357 del CPCC".

Doctrina Nacional: "El fuero de atracción del proceso sucesorio se ejerce pasivamente, es decir, tiene lugar respecto de las demandas intentadas contra la sucesión. En cambio, cuando ésta -o mejor dicho los sucesores desde que la sucesión carece de personalidad jurídica- es actora, ejerciendo los herederos las acciones que hubiesen correspondido al difunto contra terceros, se aplican las reglas comunes de la competencia". Conf. "El fuero de atracción del sucesorio", por Vilma Vanella.

Art. 3285. Si el difunto no hubiere dejado más que un solo heredero, las acciones deben dirigirse ante el juez del domicilio de este heredero, después que hubiere aceptado la herencia.

Nota al 3285: "Chabot, sobre el artículo 822, n° 6 - Aubry y Rau, § 590 - Zachariae, § 351 - Vazeille, sobre el art. 822, n° 8 (*)".

Comentario: (*) Véase, también, Merlin, Repert., verb. Héritier, Sec. 2da., § 3°, n° 5, citado por Aubry y Rau y Zachariae.

Jurisprudencia: "El artículo 3285 del Cód. Civil solo fija la jurisdicción del juez al que corresponde entender en las acciones personales que se dirigen contra el heredero único que hubiere aceptado la herencia (art. 3284, inc. 4), pero no señala otro lugar que el previsto para la apertura del juicio sucesorio. La sucesión -ab intestato o testamentaria- debe pues iniciarse, inexcusablemente, ante el juez del último domicilio del causante (la Corte se aparta así de su anterior doctrina, según la cual, existiendo un heredero único, la sucesión debería promoverse ante el juez de su domicilio. De tal doctrina se desprende que el supuesto de acciones dirigidas contra el heredero único, es una excepción al fuero de atracción del juicio sucesorio". (CS, Julio 31-968).

Lino E. Palacio, en Derecho Procesal Civil, sostiene que: “…Si el causante hubiese dejado un solo heredero, la sucesión debe iniciarse ante el juez del domicilio de ese heredero, cualquiera sea el último que hubiese tenido el causante (doctrina del Art. 3284 del Cód. Civ.)”, y que: "…La jurisprudencia, sin embargo, tiene decidido que siendo contradictoria y poco clara la prueba producida para acreditar el último domicilio del causante, y no resultando que haya otros herederos que los presentados en el juicio sucesorio iniciado ante el juez del lugar del domicilio de aquéllos, corresponde admitir la competencia de dicho juez, de conformidad con el principio establecido en el Art. 3285 del Cód. Civ.”.

Por nuestra parte consideramos que, el último domicilio del causante, como jurisdicción para el proceso sucesorio (art. 3284), es reemplazada, por vía de excepción, para el caso del heredero único (art. 3285), por la del domicilio de éste, donde deberán acudir los acreedores, salvándose así el otro principio del art. 3284, como lo es el fuero de atracción. Razones de economía y celeridad procesal avalan la aplicación de esta interpretación, ya que si no hubiera otros herederos, a nadie se perjudicaría y, si existieran acreedores, también se beneficiarían, al contar con el sucesorio en la misma jurisdicción del único heredero.

El Cód. Procesal de la Nación, al regular la competencia, en su articulo 5, inc. 12, dice: "En los procesos voluntarios, el del domicilio de la persona en cuyo interés se promueven, salvo en el proceso sucesorio o disposición en contrario", y el de la Pcia. de Bs. As., mismo artículo e inciso, "En los procesos voluntarios, el del domicilio de la persona en cuyo interés se promuevan, salvo disposición en contrario".

Al decirse, en los códigos procesales, "salvo en el proceso sucesorio" o "salvo disposición en contrario", se entiende exceptuado el caso del heredero único (art. 3285 Cód. Civil), volviéndose así a la regla general procesal del domicilio de las personas en cuyo interés se promuevan.

Pero, téngase presente que, el fuero otorgado al domicilio del heredero único, lo sería en beneficio exclusivo de éste, por lo que si un acreedor promoviere la sucesión (artículo 694, Cód. Pocesal), por ante la jurisdicción del último domicilio del causante, en los términos del artículo 3314, el heredero podría optar al aceptar la herencia, expresa o tácitamente, entre la jurisdicción abierta y la de su propio domicilio, ratificando aquélla o pidiendo se remitan las actuaciones a ésta.

Deviene este derecho, al heredero único, de la regla, de carácter procesal, como la prórroga de jurisdicción, citada por Aubry y Rau, § 590, que dice: "actor sequitur forum rei" pero, reiteramos, como un beneficio, del que podría renunciar, a favor de la jurisdicción del último domicilio del causante, pero no a la inversa (Vazeille, art. 822, n° 9).

Por último, resulta más que interesante, lo resuelto por la Corte Suprema de Bs. As. al sostener: "Este Tribunal ha sostenido que la prórroga de jurisdicción respecto de los juicios sucesorios es procedente en la medida que exista conformidad de todos los herederos (conf. Ac. 41.109, 23VIII1988; Ac. 55.544, 22-III-1994; Ac. 84.613, 2-V-2002), no pudiendo el juez ante quien ha sido presentada la demanda inhibirse de oficio (conf. Ac. 39.393, 10-XI-1987; Ac. 72.305, 18-VIII-1998; Ac. 84.039, 13-III-2002; Ac. 89.378, 9-X-2003; Ac. 90.282, 25-II-2004).
Atento a ello, encontrándose en trámite el presente expediente y sin perjuicio del resultado que arroje la citación del heredero denunciado, padre de las presentantes, debe prevalecer la voluntad de los sucesores en cuanto a la posibilidad de "prorrogar" la "competencia" territorial (conf. doct. causas Ac. 41.109, Ac. 55.544, Ac. 84.613, ya citadas) sobre la acotada actuación que permite la ley al acreedor del causante en la sucesión del mismo (arts. 3314 del Cód. Civ. y 729 del C.P.C.C.), deviniendo prematura la incompetencia dictada oficiosamente".

También, se ha resuelto: "La prorroga de jurisdicción respecto de los juicios sucesorios, es procedente en la medida que exista conformidad de todos los herederos. Existiendo menores, se encuentran suficientemente tutelados sus derechos por la doble representación ejercida. Por un lado la de su progenitora, y por el otro la del Ministerio Pupilar, en virtud de lo normado por el art 59 del CC y art 80 de la ley 5827.LEY 5827 Art. 80 | CCI Art. 59. CC0001 SM 53691 RSD-369-3 S 21/08/2003 Juez Gallego (SD)
Magistrados Votantes: Lami-Sirven-Gallego. http://juba.scba.gov.ar/Busquedas.aspx.

No obstante lo expuesto supra, véase el meduloso trabajo de la Dra. Graciela Medina, sobre la interpretación jurisprudencial de los arts. 3284 y 3285 del Cód. Civil.

Art. 3286. La capacidad para suceder es regida por la ley del domicilio de la persona al tiempo de la muerte del autor de la sucesión.

Nota al 3286: "Savigny, Derecho Romano, tomo VIII, §§ 377 y 393 - Artículo 7 de este Código".

Art. 3287. La capacidad para adquirir una sucesión debe tenerse al momento en que la sucesión se defiere.

Art. 3288. Toda persona visible o jurídica, a menos de una disposición contraria de la ley, goza de la capacidad de suceder o recibir una sucesión.

Art. 3289. No hay otras incapacidades para suceder o para recibir las sucesiones, que las designadas en este Título y en el "De las sucesiones testamentarias".

Código Civil derogado

Incapacidad para suceder

Doctrina Nacional

Art. 3290. El hijo concebido es capaz de suceder. El que no está concebido al tiempo de la muerte del autor de la sucesión, no puede sucederle. El que estando concebido naciere muerto, tampoco puede sucederle.

Nota al 3290: "El hijo en el seno de la madre tiene sólo una vida común con ella, el nacimiento puede únicamente darle una vida individual. El Derecho, sin embargo, Io considera como hábil para suceder, Esta excepción es debida a las Leyes Romanas que consideraban al foetus como ya nacido cuando se trataba de su interés. Qui in utero est, perinde ac si in rebus humanis esset (L. 7, Digesto, De Statu hominum), Véanse los artículos 63 a 69 de este Código y el artículo 70 ídem. - Cód. Francés, artículo 906. - Así, por ejemplo, un hijo renuncia a la sucesión de su padre muerto, o es excluido de ella como indigno; la sucesión, a falta de otros hijos, pasará a los abuelos o a los parientes colaterales. Si nace después un hijo al que renunció la sucesión o fue excluido de ella, este hijo no podrá reclamar del abuelo la sucesión que había recaído en el que no estaba concebido al tiempo de la renuncia de su padre, con preferencia a sus ascendientes.

"Así también, un testador no podría instituir por heredero a una persona que no estuviere concebida al tiempo de su muerte, ni aun subordinando formalmente la institución a la condición suspensiva si naciere. La sucesión correspondería a los sucesores ab intestato, porque el derecho no defiere jamás la sucesión sino pura y simplemente, de una manera irrevocable.

"El principio de que la sucesión no se defiere a quien no está concebido, tiene consecuencias que no pueden disputarse. Los hijos legitimados, dice Duranton, no tienen ningún derecho a las sucesiones de los parientes muertos antes del matrimonio que ha producido su legitimidad, aunque fuesen concebidos al tiempo de la muerte de sus parientes, porque no siendo legitima esa concepción anterior al matrimonio, es como sí no hubiese existido para el efecto de atribuir al hijo el derecho de sucesión a los bienes de los parientes, pues que la legitimación no puede procurar a un hijo el beneficio de la legitimidad, sino desde la celebración del matrimonio sin efecto retroactivo. Estando ya la sucesión deferida a favor de esos parientes antes de esa época, la legitimación posterior del hijo no podrían quitarle un derecho adquirido. Las sucesiones son siempre irrevocables, tomo VI, n° 67 y sgtes. - Aubry y Rau, § 592 - Véase Demolombe, tomo XIII, nºs. 171 y sgtes. y tomo XVIII, nºs. 580 y 581.

"¿A quién corresponde la prueba de que el hijo ha nacido vivo? La incapacidad que deroga al derecho común no se presume. La presunción de derecho es por el contrario, que todo hijo nace vivo, y por consiguiente al que alega que el hijo ha nacido muerto le corresponde probarlo".